Identidad Vs Imagen. “De vender empresas a vender personas”

“Identificar cuál es nuestro valor diferenciador es esencial para enfrentarnos a cualquier proyecto y mejorar nuestros resultados.”

El otro día asistí al taller “Diseña tu valor de mercado” de Emilio Bayón en el que, a través de la gamificación y la práctica, intentaba que cada participante descubriera cuál era su potencial valor y cómo comunicarlo.

Cuando terminó el taller me puse a reflexionar sobre dos términos que, aunque no se mencionaron como tal, estuvieron presentes todo el tiempo: identidad e imagen.

Son las primeras cosas que analizo al comenzar un trabajo con un nuevo cliente: “¿Cómo describiría su empresa y su funcionamiento?. ¿Qué son y qué valores intentan o han intentado transmitir?…” Una identidad que transmite lo que el cliente piensa qué es, pero que en ocasiones es una visión tan idílica que se aleja desmesuradamente de lo que se percibe al otro lado del espejo. ¿Cómo ven las personas esa organización?. ¿Qué imagen tienen formada sobre ella?. Identidad Vs. Imagen.Identidad e Imagen corporativas

  1. Identidad: Lo que la empresa cree ser. Conjunto de características, valores y creencias con las que la empresa se autoidentifica y se diferencia del resto.
  2. Imagen: Viene dada por su relación con el entorno. La imagen está sujeta a la interpretación que cada persona realiza de lo que percibe o recibe de la empresa. En otras palabras, lo que los demás piensan qué es. Algunos la obtendrán tras una primera impresión y será una imagen más superficial, otros hablarán desde el conocimiento. Seguramente, el espectro será grande pero habrá puntos comunes en los que trabajar.

¿Qué pasa cuando adaptamos estos términos a una persona y no a una organización? NADA. O mejor dicho, lo mismo. Es importante analizar tanto nuestra identidad, como la imagen que han construido sobre nosotros los demás para saber si van de la mano o enfrentadas. Sólo así podremos pasar al siguiente nivel. No hablamos de “vender empresas”, sino de “vender personas”

El problema es como asimilamos estos conceptos. Cuando hablamos de “vendernos como personas”, se percibe un halo de frivolidad que no percibimos cuando hablamos de “vender organizaciones”.  Lo asumimos como un gesto de falsedad, de intentar ser quien no somos. En mi opinión, un fallo. Creo que venderse no debería convertirse en enmascarar lo que somos, sino en un intento de mejorar nuestros fallos y potenciar nuestros valores positivos.

Si nos centramos en el plano profesional, hoy día nos encontramos con un mercado laboral muy competitivo, con muchas personas muy cualificadas intentando acceder a él y con pocos puestos de trabajo. ¿Asumimos como normal que las empresas nos vendan imagen, servicios, productos, etc, pero no podemos intentar vendernos a nosotros mismos para poder destacar y hacernos un hueco en ese mercado profesional? ¿Por qué no ser capaces de vernos como empresas individuales y crearnos una marca personal-profesional?

El problema no debe ser intentar venderse, sino que esta idea se tergiverse y acabe convirtiéndose en creación de “marcas basuras”. Poniendo un ejemplo que creo que muchos hemos visto alguna vez: personas que crean un personaje totalmente alejado de la realidad a través de los medios sociales y que creo que lejos de potenciarlos les acaba perjudicando. En un primer momento pueden conseguir visibilidad, apoyo e incluso “que les compren” ¿pero qué pasa cuando el producto se aleja de la realidad? Que el comprador acaba decepcionado. En mi opinión, debemos construir una marca con lo que ya tenemos; con lo que somos. 

Pero, ¿Por dónde empezar? Un buen punto de partida sería tomar consciencia y visualizarnos como marcas. Analizar la situación presente y la futura deseada:

  1. Presente: cómo soy y cómo me perciben los demás.
  2. Futura: establecer qué objetivos queremos lograr  y qué identidad “ideal” queremos transmitir para conocer qué valores debemos potenciar y qué aspectos negativos debemos corregir.

Una vez establecidas estas dos situaciones, podremos plantear las acciones concretas para llegar del presente definido al futuro deseado.

Laura del Luque nos enseña un ejercicio en su blog que personalmente me parece muy interesante. Nos propone definir nuestras habilidades, nuestras pasiones y lo más difícil, lo que nos hace únicos.

Para descubrir esto último nos pide que nos adentremos en lo que los demás piensan sobre nosotros. Coger un folio y pedirle a familiares, amigos, pareja, profesores u otras personas que escriban 5 aspectos positivos sobre nosotros. Solicitar esta información tanto a personas que nos conocen bien como a otras que no. ¡Seguro que el resultado os sorprende!

¿Y vosotros, creéis necesario crear una marca personal?

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